Mario El Prof

PEQUEÑAS HISTORIAS  011

Hablando de amores (11) Los elotes están a peso joven

Por dos semanas tuve que estar fuera de las oficinas generales. Me mandaron a supervisar un depósito y reorganizar las rutas. No siempre se puede aceptar que los vendedores trabajen tanto y se desgasten. Esto ha provocado gastos médicos fuertes y hasta pensiones por riesgos de trabajo. Así que hay que normar sus ventas y para eso estamos nosotros, los de mercados. Hacemos análisis de sus ventas, de sus rutas, de su capacidad y de su estado anímico. Todos los días hablaba con mi niña, a veces en la hora de comida me ponía con mis tortas al teléfono para no perder conversación. Pero cuando no se está cerca, como dicen en el pueblo, cuando el gato no está pues los ratones hacen fiesta o santo que no es visto pues no es adorado ¿verdad?

Cuando llegué a las oficinas y el plan de organización propuesto, hice lo primero: fui a ver a mi princesa. Pero la mala suerte estaba rondando, no la encontré. Me fui a mi changarro para ponernos de acuerdo en la presentación que le teníamos que hacer al departamento de ventas y que nos aprobaran el proyecto.

Terminando de presentarlo y ser aprobado, regresé a mi oficina y al teléfono para marcar a mi niña.

-Hola – escuché su cálida voz

-Hola preciosa- dije diligente – ¿Cómo estás?

-Bien – sonó con fría voz- ¿y tú?-

-Pues extrañándote ¿Cómo ves?-

-Ay si tú como no- sonó más suave- si nos hablamos casi todos los días-

– Pero nunca será lo mismo hablar por teléfono que estar junto a ti-

-Eso le has de decir a todas ¿verdad?-

-Pues fíjate que no, nada más a las que quiero, las que me interesan, las que son tan bonitas, las que tienen un no sé qué que qué sé yo, las que – y que me interrumpe

-Oye mira tengo mucho trabajo, si quieres luego te hablo, cuando tenga tiempo. Es que si no me van a regañar ¿qué te parece?-

-No pues está bien. Hay espero tu llamada, pero ¿Todo bien?-

– Si hombre todo bien, nos vemos – y que me cuelga.

No, no creo que todo esté bien. No sé qué hay en el ambiente cuando sabes que algo no está bien. A veces nos pasa el sentir que las cosas no van bien y no poder explicarlas. Pero algo había en su voz que me decía: “aguas cuando el río suena es porque algo lleva”. Me di a la tarea de saber que pasaba. ¿Y con quién más? pues con el periódico de la empresa, mi chismosa preferida, Julieta. Esa recepcionista que de todo se entera.

-¿Hola July?- le llamé a su extensión

–Hola Mayito ¿ya de regreso?- dijo con su voz tan de seria

-Si chamaca, ya de regreso oye, ¿qué hay de nuevo?-

-¿Por?-

– Nomás por saber-

-¿Ah que no sabes?-

-¿De qué oye? –

– Hay manito mejor te cuento al rato en la comida, porque es algo bien grueso-

-¿Y sobre qué?-

-Al rato en la comida nos vemos ¿va?-

-Bueno te veo al rato chamaca chao-

Qué iba yo a saber de lo que se trataba. Me mantuve trabajando y haciendo balances. Mi trabajo era analizar las ventas y cuadrar las famosas “sabanas” para contabilidad y nómina. Pero en mi cerebro algo no funcionaba bien, tenía que hacer cuentas hasta tres veces para corregir cosas. Todos estaban sorprendidos de que hoy fuera del común de todos, cuando siempre terminaba mucho antes. Pero nadie me decía nada. Todos estaban murmurando, pero no sabía que era por mí. Así se llegó la hora de la comida. Pasaron por mí las muchachas, Maritza entre ellas, pero como no había terminado, y además July no estaba con ellas, les dije que luego las alcanzaba. Se fueron y esperé a que pasara por mí mi chismosa preferida.

Hablé con July y me dijo que me esperara a que las muchachas regresaran para que comiéramos tranquilos y pudiéramos hablar. Así que fuimos más tarde.

Doña Licha se sorprendió al verme llegar con July-

-Hola mijo ¿qué milagro?-

-Pues aquí Doña, regresando de una faena lejana, por allá en Tlalnepantla, ya ve que a veces nos mandan a chambear fuera-

-Ah con razón no te había visto por aquí ¿qué van a comer? Porque viene contigo ¿no?-

-Si claro, es mi invitada-

-Si Doña Licha hoy me toca a mí comer con Mayito-

-¿Y qué les traigo?-

-Por lo pronto a mí mi fruta, perdón perdón ¿Qué vas a querer July?-

– Míralo como siempre, todo un caballero. Primero las damas-

-Pues a mí también frutita picada Doña por favor-

-Bueno ahorita se las traigo. ¿Andas con prisa mijo?-

-No Doña Licha, de hecho, vamos a platicar un rato, así que sin prisas gracias-

Doña Licha se alejó y que llega lo bueno.

-¿Anda suelta la sopa que me tienes de un nervio?-

– Qué te cuento manito, que se anda con un chismesote marca de no olvidar-

-¿En serio?

– Te lo juro. Nos enteramos que saliste con Maritza hace como dos semanas ¿no?

– Si, salimos un sábado.

-Ah pues pa que veas. Pues el siguiente sábado que nos invitan los de ventas a una juerga. Y ahí te vamos todas, hasta Maritza. Nos costó trabajo que nos acompañara. Se hizo del rogar como tres días, decía que no podía, que tenía que hacer muchas cosas, que no tenía tiempo y bueno que la convencemos-

-Bueno bueno ¿y luego? –

-Pues nada que ahí te vamos todas en bola. Y el Rubén ese de ventas que es bien mamón, perdón bien payaso ¿si sabes quién es no?-

– Si claro que sé quién es-

-Bueno pues ese que se le lanza a Maritza. Nos fuimos a bailar y no la soltaba manito, y como si baila bien el cab… ezón, pues no dejo que nadie bailara con ella- su voz era entre envidia y enojo.

– ¿Y luego?-

-Pues que ya al final que la lleva a su casa. Nada más ellos solitos se fueron- yo sentí un vuelco en el estómago y un dolor en el pecho. Alguien se me estaba adelantando. Y ese Rubén, que no es mal parecido y por ahí se dice que, aunque es casado, se ha llevado a varias al catre. July fue una de ellas, confesado por ella con muchos detalles. Claro que fue solo una vez, que porque Rubén no tiene mucho aguante ni mucho de qué presumir, que no sea su forma de bailar y que es bien parecido y nada más.

– Bueno ¿Y cuál es el chisme? ¿Andan juntos o qué?-

-No hombre cállate los ojos. Que el Rubén anduvo presumiendo con los de ventas que ya la nueva no estaba tan nueva, que lo que uno ve nomás es apariencia y otras cosas que mejor no te digo-

– Qué poca… lengua –

-Ándale eso dijimos todas, porque la Maritza que se entera y que le va a reclamar, y no manito que te cuento que se arma la grande. Dicen que se lo cacheteo bien y bonito por hocicón y mentiroso. Bueno como ves que hasta la Rosalba tuvo que ir a detenerla –

No sé qué cara puse que July se me quedó viendo muy espantada- ¿Estás bien?-

-Si… -dije no muy convencido- no te apures ¿y luego?

– No pues luego que se van al baño… y yo que las vi que me voy con ellas. No hombre cállate los ojos. Ahí estaba la Maritza chille y chille manito. La Rosy bien buena onda la estaba consolando- sentí una ganas de pararme y buscar al méndigo de Rubén para acomodarle las neuronas con unos fregadazos. Al fin que lo conocía muy bien y sabía que era un poco hombre que nada más hablaba, pero a la hora de la hora era un rajón- No manito que me dice la Rosy lo que había pasado y que llegan las demás, no, qué te digo, que todas nos ponemos de acuerdo y que se la aplicamos al pin…tado ese-

-¿Pues qué hicieron?-

-Pues aplicársela. Ya ves que anduvo quesque con la de nómina, pues que nos ponemos de acuerdo y que lo cita ahí en el café, en ese que está en la esquina. Y que le hablamos a su señora y que lo pesca en la maroma- y se rio de manera jocosa mientras yo estaba que me llevaba la tía de las muchachas- dice la de nómina que le hizo un escándalo y lo agarro de las greñas y que se lo cachetea y… bueno ahora ni nos habla ¿Cómo la ves?-

-No pues que le hace falta una visitadita para que aprenda en serio ¿no crees?-

-Ay manito no te vayas a meter en un problema, ya ves que es sobrino del gerente de compras y dicen que está bien parado-

-Pues a ver si no me lo tumbo, porque yo no le tengo miedo ni voy a permitir que ande haciendo este tipo de pen…sadeces-

-Híjole Mayito ya hasta me estoy arrepintiendo de haberte dicho-

-No chamaca no te apures, ya sabré que hacer. Gracias- le tomé la mano y se la besé con suavidad- eres a todo dar deveras-Toda la tarde me la pase pensando cómo le iba a hacer con el desgraciado de Rubén.

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