Mario El Prof

PEQUEÑAS HISTORIAS   023

PEQUEÑAS HISTORIAS   023

Hablando de amores (23) Y la Navidad está aquí

Así de repente ya era 23 y todos festejando. En la calle, en la oficina y con los proveedores todo era saludos y bendiciones. Nos vimos el 24 en la mañana para darnos el abrazo y desayunar, al menos ese día juntos. Nada raro. Mis amigos se habían ido a sus tierras con su gente y yo pensaba irme al mediodía a ver a mis otros amigos, para el abrazo y después con la familia a pasarla bien. Pero bien dice el dicho: el hombre pone, Dios dispone, pero llega el diablo y todo lo descompone. Eran como las dos de la tarde, yo ya listo para salir cuando sonó el teléfono.

  • ¿Bueno?-
  • Hola- escuché su voz al otro lado
  • Hola ¿Qué pasó?-
  • Nada- aguas aguas- solo quería oírte-
  • A pues qué bien ¿Todo bien por allá?- dije preocupado
  • Pues más o menos- dijo con voz que se quería apagar
  • ¿Por qué, qué pasó?-
  • Que todo me sale mal caray- y escuché un sollozo
  • ¿Dónde estás?-
  • Aquí en el depa-
  • ¿Y qué pasa?-
  • Pues nada que la pinche Magda no viene- Magda era su amiga
  • ¿Y luego?-
  • Pues que me habló para decirme que no llegaba que tenía onda con un piloto y que no iba a llegar ¿tú crees?- a que la que se cayó por asomarse pensé
  • Pues si quieres voy para allá para estar juntos ¿cómo ves?- dije apresurado
  • ¿y tu familia?- preguntó
  • Deja voy a verlos para darles el abrazo y me regreso de inmediato. Estaré como a las siete contigo ¿sale?- porque decimos sale cuando esperamos que algo se haga
  • ¿Pero si vienes?-
  • Pero claro que por supuesto que sí. Te veo al rato deja me apuro y allá te caigo-
  • Está bien te espero- dijo con voz más tranquila-

Ora sí, que a darle que es mole de olla, a apurarse para no fallar. Pero siempre me pasa, no sé si a todos, pero a mí siempre me pasa, que cuando más prisa tengo más lento se hace todo. Por más que le di prisa a todo llegué como a las ocho y media con ella. Sorpresas te da la vida, la vida te da sorpresas dice la canción y vaya sorpresa la que me llevé.

Primero tardó en abrirme, hasta pensé que se había ido. Cuando me abrió la puerta del depa, la música ranchera a buen volumen me hizo comprender por qué se tardó, la vi caminar medio raro. La abracé y sentí todo el peso de su cuerpecito casi en vilo, ahí me di cuenta que ya andaba con sus copas encima. Llegamos hasta la sala y vi la mesa del comedor con algunos platos puestos y refractarios con comida. Una botella de tequila con tres cuartos de contenido.

  • Hola ya estoy aquí chamaca-
  • Si ya te vi pinche Mario, pensé que ya no venías y me adelante un poco- su voz era medio pastosa y lenta
  • ¿A poco ya cenaste?-
  • No, nomás me eché unas copitas de tequila- ¿unas? Pensé
  • Ya ves cómo eres que no me esperas-
  • Si te esperé hasta las siete y media, tu dijiste que llegabas a siete y como no te aparecías, que me da el sentimiento y que le entro al tequila, y si vieras cómo me calmó. Hasta me puse bien alegre- se ve mi alma, se ve
  • Pero ya estoy aquí. Me tardé un poquito pero…-
  • Ssshhh sin explicaciones por favor- que me interrumpe, como de costumbre- todo al pasado. Lo bueno es que ya estás aquí. Ándale échate un trago conmigo ¿quieres tu whisky?- a veces cuando la gente tiene alcohol encima se pone bien divertida
  • Si tienes, échamelo- dije en tono de “lo que quieras”
  • Va por ti y para ti que eres a toda madre deveras- dijo mientras caminaba hacia la pequeña cantina que tenía- ¿Con hielos o así solito?-
  • Mejor con agua mineral, pero deja chamaca, yo me lo preparo-
  • No no, yo te lo preparo o qué ¿crees que no puedo?- ya estaba a su lado
  • No si no lo digo por eso, es que yo veo hasta donde le pongo agua mineral-
  • Ah bueno pues está bien- y se fue a sentar al sillón para mirar hacia la nada mientras yo me servía
  • Salud- dije y ella no respondió, me senté enfrente y noté su ausencia- Salud- dije más fuerte y ella volteo hacia mi
  • ¿Salud y por qué?- dijo
  • Pues por estar contigo, salud por ti- dije y choque mi vaso con el de ella
  • Por mi- dijo displicente y tomamos, ella un sorbo de su tequila y yo mi trago de whisky- como si tuviera por qué brindar
  • Yo sí tengo por quién brindar, por ti- la vi cómo se perdía por varios minutos sin decir nada.

“El alcohol saca cosas que el hombre se calla” dicen por ahí, en este caso sería que la mujer se calla. De pronto comenzó a hablar como si fuera para ella misma.

  •  ¿Quién me lo iba a decir? Hace un año era la mujer más feliz del mundo. Todo estaba bien. Todos juntos en familia, mis hermanos con sus novias casi esposas, mi madre terminando de preparar la cena, y yo con mi galán en puerta ayudando a poner la mesa. Risas y alegrías- un socarrón suspiro- es lo mejor que recuerdo ¿tú crees?-
  • Te creo- dije
  • Y en menos de un año, todo cambió- un sorbo a su tequila sin decir salud- primero la traición del fulano ese, el recuerdo de mi padre, los reclamos de mis hermanos que de puta no me bajaron, el silencio de mi madre- otro sorbo- y este pinche sentimiento de culpa que me traga todos los días, carajo- un sorbo más y las lágrimas se hicieron presentes- pinche vida ¿qué te he hecho?- dijo seria

Se hizo un silencio pesado mientras la música tomó su lugar para ser escuchada. Yo no sabía qué decir, solo la veía.

De pronto se levantó y se secó las lágrimas.

  •  Vente vamos a bailar, hoy no quiero recordar más, quiero que si estás conmigo te la pases bien. Nada de chillidos ni de tristezas que a eso no viniste ¿verdad?- me sacó a bailar y yo solo me dejé llevar

Bailamos unas tres piezas norteñas de corrido y la senté en la mesa argumentando que ya tenía hambre. Como que se le bajo un poco con la bailada. Nos servimos y comimos entre escandalosas risas que trataron de esconder su tristeza y mi inexperiencia para consolarla.

  •  ¿Y con tu familia todo bien?- preguntó
  • Si con ellos todo bien. Mis 11 hermanos, como son más chicos que yo, pues se la pasan en la casa con mis papás-
  • Ha de ser bien padre tener una familia tan grande ¿no?-
  • Pues si es muy bonito. Al menos yo me doy unas divertidas con todos que no veas- sonreía con un dejo de tristeza
  • Ha de ser bien bonito-
  • Pues a veces porque también tiene sus lados opacos-
  • ¿A poco?-
  • Pues es como un mercado de Dios, a veces sus travesuras son como para retarme, como soy el mayor, no me hacen caso y cuando menos lo pienso ¡zaz! ya hicieron de la suyas-
  • ¿Y eres muy enojón?-
  • Algo, solo cuando yo creo que hay razón-
  • ¿Y les gritas o les pegas?-
  • Gritarles, sí, pero hace como 4 años que no les pego-
  • Ah pero les pegabas-
  • Sí, les daba sus nalgadas, pero un día sin querer, escuché a mis hermanas que sentían muy feo cuando les pegaba, y me hizo pensar mucho ¿Si cuando eres niño no puedes ser feliz o sentirte feliz, para qué demonios ere niño o niña?- tomo un sorbo de su tequila- así que un buen día me di a la tarea de pedirles perdón y prometí no volverlos a tocar. Y se los cumplí- me miraba sin decir nada, sus ojos me atravesaban de una manera muy especial
  • ¿Sabes? No quisiera creerte, lo malo es que siempre es cierto lo que dices-  me dio pastosa la voz y arrastrando las palabras
  • Pues es que siempre digo la verdad- dije y finalice con voz de locutor- aunque usted… no lo crea- y nos reímos
  • A veces eres tan divertido que me gustaría estar siempre a tu lado-
  • ¿Y qué esperas para hacerlo? Tú dime salta, y ya sabes que yo pregunto hasta dónde- la miré fijamente y tomándola entre mis brazos la mantuve pegada a mi pecho, su respiración entraba por mi chamarra hasta sentirse en mi piel. Levanté su cara y la besé suavemente y vi dos lágrimas salir por sus cerrados ojos. No pude decir nada, solo la miré. Un beso profundamente dulce con sabor a tequila, con aroma de un placer completo. Se apartó, tomó su copa
  • Salud por ti, que no eres de este planeta, que de seguro eres un marciano disfrazado de … todavía no sé bien- dijo y tomó el resto de su tequila

Ahí estaba sin saber bien qué hacer, miraba como el tequila se iba desapareciendo y su humor se iba transformando. Se reía de cualquier cosa. Decía que estaba de simple. Me pidió que le contara algunos chistes, que cantáramos algunas canciones. Bailamos otro rato. Así se fue el tiempo, se tomó casi media botella de tequila, y pasada la medianoche, cansados y, al menos yo feliz, nos acurrucamos en el sofá. Creí que iba a ser una gran noche, mejor de las que habíamos pasado, pero hay tantas cosas que se ignoran, hay tantos secretos guardados, hay tanto por saber que recordé a Sócrates: “Yo solo sé que no sé nada”-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Mario El Prof
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.