PEQUEÑAS HISTORIAS 025
Hablando de amores (25) el año nuevo
Los días se fueron como agua entre las manos. Sin sentir ya estábamos a 30 de diciembre. Yo pensando en qué momento preguntar si ese año nuevo lo pasaríamos juntos. Mientras ella jugaba con mis inseguridades. ¿Cuándo no juegan con nosotros? Se ríen de las formas y los fondos.
- ¿Y con quién vas a pasar el año nuevo?-
- Pues esta vez no lo sé ¿por?-
- Digo porque si no tienes planes pues me gustaría pasarla contigo- mi voz era como de súplica
- Ay mira deja veo mi agenda, porque tengo tantas invitaciones, que no sé qué hacer- dijo burlona
- ¿Ah sí? Órale, esa si no me la sabía-
- Pues ya ves, cuando uno es tan popular y asediada, qué se le puede hacer-
- No pues si claro, pero ¿habría la posibilidad, claro que sin alterar los planes, de que hubiera un huequito para este humilde ser que sueña con estar con usted? Digo si “la señora” no tiene problema ¿verdad?-
- Pues mire usted, no lo sé. Porque habría ver qué ofrece para ese día ¿verdad? Debe ser algo muy especial, algo fuera de lo común, algo que me haga olvidar que llega tarde, que me tiene que alcanzar, que luego se queda dormido y algunas cosillas más ¿verdad?
- Híjole como eres. Tiene mucha razón el chiste ese-
- ¿Cuál?-
- Ese que dice que en qué se parece una mujer a una computadora-
- ¿Y qué dice tu chistecito ese?- su voz era de amenaza, pero como ya abrí mi bocota pues ni modo
- Que las computadoras no tendrán un gramo de cerebro pero ah que méndiga memoria- primero se rió, pero después un manazo entre fingido enojo sobre el hombro, dejó su reclamo patente
- ¿Ah sí? Pues bien dice el otro chiste que a ustedes las cosas les entran por un oído y no les salen por el otro ¿cómo ves?
- ¿Y por qué?-
- Pues simple tú, porque en el vacío el sonido no puede viajar- y soltó la carcajada. Tan linda que se ve cuando sonríe la condenada
- Bueno pero ya en serio ¿pasamos el año nuevo juntos?-
- ¿Y tu familia?-
- Con ellos no hay problema, desde hace algunos años que la paso con mis amigos. Así que ya están acostumbrados.
- ¿Y tus amigos?-
- Pues con ellos menos. La pasan con sus novias o con su familia
- ¿Y tú?-
- Pues como el chile de todos los moles, de aquí para allá metido en todos lados y en ninguno imprescindible-
- Ah- con ese tono pérame tantito- déjame ver y te aviso al rato ¿no?-
- Está bien- dije resignado y me fui a seguir con mi trabajo
Las horas pasan, rápidas o lentas según sea el caso, pero pasan. Como todos los fines de año los cierres siempre son conflictivos, ya sea por la bola de tarugos que siempre hay y nunca faltan, o por las prisas que nos hacen cometer errores casi imperceptibles, pero se tarda uno más que de costumbre. Entre revisiones y ayuda se nos fue haciendo tarde. Mi niña pasó a ver si la iba dejar a su casa y los demás me dejaron ir sin problemas, con la promesa que al día siguiente nos quedáramos hasta terminar ya que era 30 y todos queríamos salir temprano el 31.
Salimos al frío de la noche, casi las 8, hasta llegar con mi chavo. Tomé dirección a su casa y la plática derivó al 31.
- ¿Entonces qué hay para el año nuevo? ¿ sí?- pregunté
- Pues revisé mi agenda y después de hacer muchos arreglos y cancelar algunas invitaciones muy importantes te hice un huequito, nomás para que no digas ¿eh?-
- ¡Oye pues qué amable de tu parte!- dije socarronamente
- Pero si no quieres o no puedes, lo deshago ¿eh?-dijo
- No, no me hagas eso chamaca, si sabes que me muero de ganas por estar contigo y claro que quiero, ya ves que soy tiernosimplepurocastohonestosencillohumilde chulada de gente que soy y estoy solo para ti- se rio de esa manera tan chula
- Deveras que eres increíble-
- Por ti soy lo que quieras-
Llegamos a su casa y les juro que no había más intención que el ir a dejarla, pero el hombre propone Dios dispone y la mujer todo lo descompone ¿a poco no?
- ¿Pasas a descansar un rato? Te veo cansado-
- La verdad sí, ando cansadón y te lo acepto-
Plática sin fondo real, pero con un sabor a pareja, un sabor a lo que yo soñaba. Preparó algo de cenar y nos sentamos a ver la tele. Se acurrucó a mi lado y nos quedamos dormidos como dos horas. Sus labios me despertaron, vaya caricia que no esperaba. Todo inició en el sillón y terminamos en la recámara. Suave noche, suave momento suave estancia. Su pecho apoyado en mi costado, mi brazo rodeando su cuello y bajando hasta su seno.
- Mario ¿Qué piensas de mí?- dijo sin mirarme
- Que eres mi sueño hecho realidad, que si no te hubiera conocido la vida me habría quedado a deber mucho, que …- puso su mano en mi boca
- Ssshhh no digas más, no digas cosas de las que te puedas arrepentir después-
- ¿Arrepentirme por qué?-
- Porque así son los hombres. Dicen muchas cosas que luego olvidan y se arrepienten de haberlas dicho-
- Bueno pero yo no soy así, a mí no se me olvidarán jamás-
- Eso dices ahora, pero el tiempo es cruel y se lleva muchas promesas muchas palabras-
- Yo te lo voy a demostrar, vas a ver- se levantó y su figura se recortó en la oscuridad, preciosa como ella sola, fue hacia el baño sin decir palabra hasta que regresó. No pude ver su cara, pero por su voz supe que había llorado
- Oye te tienes que ir a tu casa ¿no? Digo porque te tienes que cambiar de ropa y ya son como las tres de la mañana- su voz era opaca, triste
- ¿Quieres que me vaya?-
- Si, lo prefiero y nos vemos mañana ¿sí?- me levanté me vestí y salí despidiéndome de una noche maravillosa al frío de la calle, al frío de una realidad que no entendía.
Se llegó el 31 y salimos temprano del trabajo. Ya sin compromisos que cumplir ni ataduras familiares ni amigables, estuvimos con algunos de los compañeros hasta las 9 de la noche, cuando todos toman su rumbo. Algunas copas encima, alegría de conjunto y compañerismo. Llegamos a su departamento y que nos la seguimos. Ella con tequila, que le encantaba y yo con mi Cutty Sark. Pero sabía que es la vida y misteriosos los caminos de la verdad. Bailamos y tomamos sin freno. Ella fue pasando de la euforia y el optimismo al cansancio y nostalgia.
- ¿Puedes cumplirme un capricho?- dijo ya con voz me dio arrastrada
- Los que quieras chamaca, que yo estoy pa servirte-
- Pinche Mario ¿por qué apareciste hasta ahorita?-
- Ah caray ¿a poco hasta ahorita me viste?- soltó la carcajada
- No wey sabes a qué me refiero ¿no?-
- Pues sí, pero no me digas así, que siento refeo-
- Pero es de cariño Mayito, sabes bien que es de cariño ¿o no?-
- Pero aun así no me gusta-
- Ay pero no se enoje mi jarrito de Tlaquepaque- dijo modosita
- ¿De Tlaquepaque?-
- Sí corriente y delicado, pero aun así lo quiero mucho- soltamos la carcajada
- Pero eso está peor mejor déjalo así- y seguimos riendo.
- ¿Cuál es tu capricho?-
- Cántame una canción-
- La que quieras ¿cuál?-
- Por qué nos dijimos adiós del grupo Yndio ¿te la sabes?-
- Pues claro- y que me aviento a cantarla. Vi cómo se me fue yendo quien sabe a dónde, se perdió su mirada en el vacío, mientras yo le ponía sentimiento. Sus ojos enrojecieron y sin que ella lo quisiera evitar dos lágrimas resbalaron lentamente por sus mejillas. Al terminar de cantar regresó a mi
- ¿Por qué la vida es tan hija de su pinche madre?- dijo en tono trágico
- Qué te digo, a mí no me lo parece-
- Porque no te ha hecho lo que a mí-
- ¿Y qué te hizo?-
- Tu qué vas a entender. A ti las cosas siempre te salen bien, eres como de esos personajes de la tele, a los que todo mundo quiere, que todos aprecian y respetan. Tienes a tu familia y a tus amigos que te quieren, y parece que nunca estás triste o acongojado, eres feliz y todo está bien- su voz era de reclamo, seria y dura. Se tomó el tequila de un sorbo.
- ¿Ah eso crees?-
- ¿A poco no?-
- Pues no – tomé un trago de mi whisky- las cosas no siempre han sido buenas o para mi bienestar. He tenido mis momentos malos- y que me interrumpe
- Ahí está ves “momentos malos”- dijo burlona- son momentos de la chingada. Son momentos en los que quieres romperle la madre a alguien, a quien sea. “Malos” malos mis ovarios ¿qué no? – y se sirvió otro tequila
- Cálmate que la bronca no es conmigo ¿o sí?- ya se veía venir el pleito su voz estaba más alterada que en otras ocasiones
- Es que si supieras, si supieras-
- Pero cómo no sé, pues no puedo entender lo que te pasa- y la vi tomarse otro tequila de un sorbo y ponerse de frente a mí. Sus ojos me traspasaron y su tono cambió a la calma
- ¿Quieres saber la verdad?-
- Solo si tú me la quieres decir-
- Nada más porque todas dicen que tú si eres un hombrecito, y hasta ahora eso me has demostrado, te la voy a decir, pero deja agarrar valor y además que no te me atrases, tomamos parejo ¿sale?-
- Ora pues, que no se diga que Mario Morales se raja- y me tomé lo que quedaba en mi vaso y me serví otro trago, que me tomé de inmediato- con esta ya te alcancé
- Eso mi Mayito, no se me raje- y nos servimos la otra
- Pero vámonos a la mesa ara estar de frente y que nos veamos a los ojos- dije ya también medio envalentonado por el alcohol
- Así me gustan, con huevos-
- Pero le bajas a tu ph y las malas palabras, que ya sabes que a mí no me gusta oírte hablar así-
- ¿ph eso qué es?-
- Pura histeria, porque solo las viejas histéricas hablan de esa manera-
- Ta bien ¿pero si se me salen algunas no te enojas?-
- Nomás no te pases ¿sale?- y llegamos hasta la mesa con nuestros respectivos vasos y botellas medio tambaleantes con una seriedad llena de calma
- Desde hace como tres años- empezó- anduve de novia con quién pensé que era el amor de mi vida. Un joven de por allá de Tampico, que por cierto, te le pareces mucho, y por eso me caías mal al principio, cuando te conocí ¿te acuerdas?-
- Claro que me acuerdo-
- Pues hace como año y medio fue a mi casa y toda la cosa para hablar con mi familia, para tener permiso de salir con él, y todo era de maravilla, mis amigas me envidiaban, decían que era envidia de la buena, y todo iba muy bien. Pero empezaron las desgracias en la casa. Mi abuelita enfermó de cáncer y se nos fue muy rápido, mis hermanos aguantaron poco. Nos dejaron la carga de su cuidado a mi mamá y a mí, se ausentaban en cuanto podían. Rogelio empezó a cambiar mucho
- ¿Quién es Rogelio?-
- El novio del que te dije-
- Ah –
- Primero me empezó a celar por todo y me gritaba en la calle, después fueron pequeños empujones por cualquier cosa. No podía hacer o ver nada porque luego luego el regaño o el “pancho” en la calle y me dejaba sola donde fuera-
- ¿Y no le dijiste a tus hermanos?-
- Pa valiente medicina tú- dijo burlona- claro que se los dije pero el desgraciado con una borrachera lo arregló todo, al grado que mis hermanos acabaron regañándome ¿tu crees? Los muy desgrac… perdón- dijo- es que nomás me acuerdo y me da un coraje-
- No te apures-
- Pero lo peor fue que el año pasado antes de navidad pues… me pidió la clásica prueba de amor, y yo cedí-
- ¿Después de todo lo que te hacía?- Pregunté
- ¿Y qué querías? Estaba bien enamorada, bien taruga. Creí que iba a cambiar con el tiempo, que iba a cambiar por mí, si cedía a lo que me pedía. Pero me equivoqué- se fue otra vez por unos minutos- como siempre que hacía algo me equivocaba. Y para colmo quedé embarazada
- ¿A la primera?- dije sorprendido
- ¿Tú crees?- se sonrió tristemente- te digo que en todo fallaba, en todo menos en eso. Y con todo el miedo se lo dije, y no veas como se puso, me gritoneó y de pend.. perdón de mensa no me bajaba. Me dijo que tenía que abortar que a lo mejor ni era suyo y ya no me acuerdo cuantas cosas más- las palabras salían de su boca duras y crueles
- ¿Y tus hermanos qué te dijeron?-
- Ja pinches ojetes, perdóname, pero no me puedo aguantar nomás de recordar, nomás se la pasaron diciéndole a mi mamá que me acostaba con cualquiera, que como nadie me decía nada y que desde que mi papá vivía hacía lo que quería, que ahí estaban las consecuencias- sus ojos se veían vidriosos como los de los conejos, y empezó a llorar. Un llanto amargo y más amargo para mí que la veía deshacerse sin que pudiera hacer algo. Le tomé las manos y la sujeté con firmeza- y de ahí en adelante todo se fue cayendo, esa navidad mi mamá y yo solas en la casa, mi abuelita muriéndose en el hospital, mis hermanos en quién sabe dónde. Esa fue una pinche navidad- se tomó su tequila de un sorbo y yo la seguí con mi whisky, también de un sorbo. Un silencio tenso se hizo en el ambiente, se secó las lágrimas- pero ¿sabes que fue lo peor?- ¿a poco había algo peor?- que después el desgraciado me fue a buscar quesque para reconciliarnos-
- ¡Qué poca!- dije molesto
- Tienes razón, que poca tenía, y lo más gacho es que le creí. Ya tenía casi dos meses de embarazo, y me dijo que lo perdonara que ya lo había pensado mejor y que los hijos son una bendición y que había que celebrarlo- su voz se empezó a quebrar- y nos fuimos a un antro. Yo de mensa me sentí bien confiada, pero algo me dio en la bebida que perdí el conocimiento, no me acuerdo de nada- y se quedó callada recordando, y su voz entre sollozos continuó- hasta que desperté en la cama de un lugar desconocido donde… donde..- se veía que no podía o no quería continuar, se sirvió otro tequila y yo otro whisky, y de la misma forma hasta el fondo nos lo tomamos y pudo seguir- donde me habían hecho un legrado- y se soltó llorando. Levantó la cara al techo y como si viera la lámpara que colgaba o buscara alguna respuesta- ¿Te das cuenta? Me quitaron a mi bebé, me quitaron mi vida, me quitaron algo tan mío, mataron a mi hijo- lloraba y me levanté fui a su lado y la abracé con todo mi amor y lloramos juntos un buen rato. Sus manos me clavaban las uñas en mis brazos, sus abundantes lágrimas mojaban mi piel quemando mi alma. ¿Qué podía hacer o decir ante tal dolor?
- Perdóname yo no sabía- dije abrumado
- No hay día en que no maldiga mi estupidez, mi falta de huevos para hacer otra cosa. Hay tanto dolor en mí por todo lo que me han hecho, que tengo mucho miedo-
- Pero conmigo no debes temer-
- ¿Y si haces lo mismo que Rogelio?-
- ¡Jamás! Lo oyes jamás haría algo así-
- Eso dices ahora, como todos, pero después vienen los golpes los pretextos y todo eso que saben hacer ustedes- dura y fría su voz
- No chamaca, yo nunca seré así, te lo juro-
- No manches, esas son palabras, pero ¿sabes qué?-
- No-
- Pues claro que no sabes, porque no te lo he dicho todavía- y me quedé esperando a que me dijera éso que no sabía, se me quedó viendo tomó su copa se sirvió y me serví- un hidalgo pa variar ¿o te rajas?
- Que se rajen las piedras- dije- que se raje la madera que yo estoy hecho de otro material- cruzamos los brazos- salud y hasta el fondo mi alma- y que nos la echamos, ¡a jijo e su! ta fuerte el trago, pero al terminar sus labios buscaron los míos, dejé la copa en la mesa y tomé la suya para hacer los mismo. Después de un largo beso francés, me separó y jalándome suavemente del pelo dijo
- Tu eres mi isla en medio del mar, por ser como eres- y me volvió besar
Creí que las cosas iban a salir como de ensueño, yo la acariciaría y ella se derretiría en mis manos, y casi me sale, porque se empezó a quedar dormida y su cuerpo se hizo flácido, el sueño la empezó a vencer, bueno más bien la borrachera. Besé sus mejillas que aún tenían ese sabor salado de las lágrimas que brotaron de sus bellos ojos verdes. La tomé entre mis brazos y la llevé hasta la cama, le quité la ropa y la cobijé. Me senté a un lado viéndola dormir. Me quede dormido a su lado, vestido, pensando en todo lo que cargaba esa niña tan linda. Pero ahora que era mía, no iba a sufrir, yo me encargaría de hacerle olvidar todo lo que ha pasado, yo iba a ser el que la hiciera feliz. Al menos eso es lo que pensaba cuando me fui quedando dormido.
La cruda moral es mucho más fuerte que la cruda alcohólica. Pero el silencio es un remedio increíble. El no me acuerdo, te salva de muchas explicaciones innecesarias. Eso fue lo mejor del día primero, nos la pasamos recordando lo grato y gracioso del día anterior.
- Prométeme una cosa- le dije
- ¿Qué?-
- Que a mí no me vas a comparar con nadie nunca-
- ¿Y eso a que viene?-
- Nomás porque yo te prometo no compararte con nadie jamás-
- Bueno si eso quieres oír- levantó la mano derecha- te lo prometo- dijo