Mario El Prof

PEQUEÑAS HISTORIAS   026

PEQUEÑAS HISTORIAS   026

Hablando de amores (26) otro de esos días

De cuántas cosas que se quedan en nuestra conciencia, y que se convierten en  nuestros secretos eternos. Les cavamos una tumba y les ponemos una cruz en medio de nuestra vida diaria, las llevamos sin sentir hasta que se revelan en otro ser, en otra historia que se nos hace conocida.

Maritza no volvió a tocar el tema a pesar de algunas insinuaciones y preguntas.  Se mantuvo en sus trece de no hacer comentarios. Yo respeté su silencio. Fuimos a Chalma, me acompaño en mi viaje anual a dar gracias al Señor de Chalma por todo lo que me dio, y más aún por estar con ella, mi bella niña.

Los hombres somos animales de costumbres muy definidas, en cambio la mujer es un ser diferente. Indecisas y caprichosas, si preguntas malo y si no preguntas peor; si haces las cosas por iniciativa propia eres un impositivo y si no lo haces es porque no tienes iniciativa; si quieres salir a algún lado “nunca me tomas en cuenta” y si preguntas, te salen con un “no sé, a dónde tú quieras” en fin, que algo así pasó un día de tantos. Salimos del trabajo y había signos de pelea en el ambiente.

  • Hola te ves cansada-
  • Pues salgo de trabajar ¿no? O crees que vine a jugar- dijo burlona
  • Bueno lo digo porque se te nota- traté de ser conciliador
  • Pues como debe ser, ya que los que “trabajamos” nos cansamos- ya en tono molesto
  • No pues si claro- dije como para terminar
  • ¿Qué tú no estás cansado?- pregunto imperiosa y uno que es simplesencillotiernopurocasto e ingenuo contesta sincero, en lugar de contestar lo que quieren oír
  • Un poco- dije sin querer decir más
  • Pues claro, tú nomás estás ahí sentado en tu oficina, pero una tiene que hacer escritos, ir de aquí para allá, que preparar el café que comprar las cosas de la oficina que estar atenta a lo que quiere el jefe y lo que se les ocurre a veces, eso cansa- yo me quedé callado, no quería seguir en ese tenor-  ¿o qué crees?-
  • No pues si- manejaba sobre la avenida
  • Claro ahora me das el avión ¿no?-
  • No mi alma, no te doy el avión pero ¿Qué te parece si vamos a cenar algo?- dije queriendo cambiar la conversación que llevaba un derrotero que no me gustaba
  • Pues a ver si no me hace daño con tanto coraje que me hacen pasar-
  • ¿A dónde te gustaría cenar?-
  • No sé, a dónde tú quieras-
  • ¿Cómo ves el Sanborn’s?-
  • Ay no ahí se tardan mucho-
  • ¿o al Vips?-
  • Uy no ahí te traen correteando y luego los platos están calientes y me quemo-
  • Entonces a un Portón ¿cómo ves?-
  • No, no porque luego no tienen lo que me gusta-
  • Entonces a dónde quieres ir-
  • No sé a dónde quieras- me lleva la que me trajo, deveras que a veces no hay forma de complacerlas caray
  • ¿Unas tortas?-
  • ¿Tortas? ¿tú crees que ahorita se antojan unas tortas? Deveras que andas mal ¿eh?-
  • Está bien ¿qué se te antoja?- dije queriendo ser conciliador, pero creo que me salió así como de padrecito de Iglesia
  • Ahora vas a decir que no sabes que quiero ¿verdad?- paré a mi chavo y la miré sin decir palabra unos minutos. Traté de ser lo más calmado posible
  • Mira chamaca, no sé qué te pasó en el día, pero yo no tengo la culpa, estamos en la misma oficina y sabemos nuestro trabajo, que conste que no digo que no sea cansado hacer todo lo que haces ¿eh? Pero para mí que traes ganas de pelear, y como dice el buen Gibrán Jalil Gibrán, pa pelear se necesitan dos y aquí la única que quiere pelea eres tú- y bueno para que les cuento, que se suelta llorando
  • Nadie me entiende. ni tú que dices que me quieres tanto- me lleva el tren- nada me sale bien. y hasta contigo que me empiezas a regañar por cualquier cosa- siguió con su llanto

Para no hacer el cuento largo, esperamos un buen rato a que se calmara entre sollozos y miradas al cielo. Ya tranquila me contó que se le había perdido un informe que tenía que entregar y lo traspapeló. Todo el día anduvo con ansiedad por el dichoso informe, hasta que lo encontró. Pero eso era solo parte del asunto, el verdadero meollo, era que no le había bajado su regla. ¿Y saben eso qué significaba? ¿Lo saben? Pues yo también. Había un retraso de cuatro días y nada.

  •  ¿Y todavía nada?- pregunté
  • Nada, y ya me preocupa, porque ésto a mí no me pasa. Yo siempre he sido muy regular. A veces dos días, pero ahora ya llevo cuatro- seguíamos en mi chavo
  • ¿Y si vamos al doctor?-
  • No ¿para qué?-
  • Pues para estar seguros ¿no?- dije sin darme cuenta que ella me miraba escudriñando mis gestos
  • ¿De qué quieres estar seguro?-
  • ¿Pues como que de qué? De que estás esperando.
  • ¿Y para qué quieres estar seguro?-
  • Porque te imaginas, un hijo nuestro, una criatura que hayamos hecho juntos, un eslabón más entre tú y yo- estaba eufórico- eso sería perfecto-
  • ¿Deveras te alegras?-
  • ¡Pos oye! no es para menos,  es como en un día nublado sale el sol o como si andas perdido en el bosque y encentras un camino, es tener un motivo más para amarte y para vivir- y zas que se suelta a llorar otra vez y ahí sí, ni cómo contenerla. La abracé y así estuvimos largo rato.
  • ¿quieres comer algo?- dije tímidamente
  • Lo que tú quieras- dijo opaca
  • Está bien entonces vamos- enfilé por la calle

Acabamos comiendo tortas en mi chavo, en un silencio por demás sordo e intenso. Ella me veía de reojo y yo no sabía cómo comenzar a hablar.

  •  ¿Y si estuviera embarazada qué harías?-
  • Pues casarme contigo luego luego mi alma-
  • ¿A pesar de todo?-
  • ¿A pesar de qué?-
  • De todo lo que sabes de mí, de lo que te conté-
  • Eso para mí está olvidado, para mi empieza tu vida conmigo, el pasado ya lo podemos dejar atrás. Esto es nuevo y de aquí para adelante.-
  • ¿Y lo que yo siento no cuenta?-
  • No pues claro que sí, pero yo creo que también quieres estar conmigo ¿no?-
  • No lo sé, aún tengo miedo-
  • ¿Miedo de qué?-
  • Pues de que cambies de que al rato te canses de mí y seas como todos los demás-
  • ¿O sea que no basta con todo lo que he hecho y todo lo que hago? Pues la verdad no sé qué más quieres  ¿Qué es lo que buscan las mujeres en un compañero de vida? ¿ñp sabes? Porque yo no- Fue todo un misterio en esta época de búsqueda y encuentro. Van pasando por la vida muchachas a mí alrededor. Se acercan y se van, me hieren y me complacen, me dan alegría y dolor, me llenan y me vacían.   
  • Pues yo tampoco y no sé qué hacer-

La dejé en su departamento, ya hablaríamos al día siguiente.      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Mario El Prof
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.