PEQUEÑAS HISTORIAS 013
Hablando de amores (13) A que no se va
Me enteré de que a Rubén lo habían mandado de foráneo, así que ya no estaría en la capital, por lo que uno de los objetivos se consiguió, que el muy desg…castado ya no molestara con su presencia. Pero mientras todo va caminando por misteriosos senderos ¿Qué haces? ¿Qué hacer cuando ves a la mujer que piensas “es el amor de mi vida” pasa de largo sin mirarte? ¿Cuándo simplemente no te pela? Duele, que ni qué. Es un dolor inmisericorde que vas llevando sin que haya alguien que te lo pueda quitar. Mis amigos del trabajo me decían que la olvidara, que hay muchas mujeres en el mundo, que había tres o cuatro en la empresa que se darían el quien vive porque las invitara a salir, que se rumoraba que andaba con uno de nóminas y no sé cuántas cosas más. Pero terco que es el corazón y necia la esperanza.
Me adentré en el trabajo y me largaba al depa para que mis amigos no me vieran llorar por esa soledad que te llena de angustia. Tienes veinte años y crees que si no estás con quién quieres, pues ya se acabó la vida, ya no hay destino, ya no hay más camino. Cuán equivocado está aquel que siente que está solo, que cree que nadie lo entiende. Porque como dice el dicho: siempre hay un roto para un descocido, pero en ese momento la esperanza tuvo sus frutos. Un plan de recorte de personal nos avisó que se despedirían a tres secretarias, entre ellas a Maritza, porque era una de las más nuevas. Aprovechando mi carga de trabajo hable con mi jefe:
-Oiga señor hace tiempo le pedí que nos dieran una secretaria, que nos hace mucha falta en esta oficina y me dijo que en cuánto se pudiera nos la darían-
-¿Y luego?- me dijo con extraña sonrisa
-Pues que hay por ahí el rumor de que van a despedir a unas secretarias y-
-Sí ya lo sé, hay un recorte planeado ¿por?- me veía con cara de niño travieso
– Pues que si fuera posible ¿verdad? Una de ellas la trajera para que nos apoye con todo lo que hay que hacer-
-¿Pero si el trabajo sale bien no?-
– Pues sí pero casi todo lo tengo que hacer yo, y hasta me voy más tarde desde hace unos meses, y como los de oficina no tenemos derecho a tiempo extra, pues el trabajo sale, pero el que sale bien tarde soy yo. Porque los demás no saben usar la máquina de escribir tan rápido, y con eso del programa que se va a aplicar para que las rutas circulen lo menos posible, voy a estar más tiempo en campo y luego voy a tener que sacar el trabajo de la oficina y pues, ahora sí que, écheme la mano con eso ¿no?-
-Ah que muchacho ¿y has pensado en alguien o puedo escoger?- dijo burlón
-No pues si he pensado en alguien, pero como quiera- dije titubeante
– Déjame adivinar ¿A que quieres a la muchachita del problema con Rubén?-
-Bueno en ella había pensado. Me dicen que es buena en el trabajo y si usted no tiene problema, pues sí, es ella la que me gustaría, la verdad-
– Pues mira que chistoso- saco una hoja de su escritorio y me la extendió- ve con el jefe de personal y dale ésto de mi parte- oh sorpresa el señor Botello ya había hecho la petición.
-Oiga pues muchas gracias, así que usted también piensa que está bien para nuestro departamento ¿verdad?-
– Mira déjate de tonterías y ve antes de que firme su renuncia, porque si ya la firmó no hay nada que hacer- dijo medio divertido
-Gracias ahorita vengo- salí como de rayo hacia el área de personal
Me encontré con Rosy:
-Hola chamaca- dije apresurado
-Hola manito ¿a dónde?-
– Voy a personal, oye que bueno que te encuentro ¿Qué sabes de Maritza?-
-No hombre que te cuento- me dijo medio apesadumbrada- está bien triste
-¿Dónde está?-
-Pues se fue al baño con la July, ya ves que es paño de todos-
-Te voy a pedir un favor bien grandote preciosa-
-Uyy pues sí que ha de ser bien grande, para que tú me digas así manito-
– ¿Pero me lo haces o no?- dije presionando
– Claro que sí hombre ¿qué quieres?-
-Vete para el baño y no le digas que yo te dije, pero que no firme nada, que ahorita la van a mandar a otro lado. Que no va a perder el trabajo-
-¿A dónde tú?-
– Tú ve y dile que no firme nada. Nada más dile eso. Yo voy a personal ahorita y lo arreglo. ¡Pero ándale mujer!-
Rosalba se fue al baño y yo a personal. Metí la solicitud y hablé con el jefe. Me dijo que no me preocupara, que él se iba a encargar de que a partir del día siguiente ella estuviera en nuestra oficina. ¡Lo había logrado! mi niña preciosa ahora estaría cerca de mí, así que me sería más fácil hablar con ella. Teniéndola cerca creí que todo sería más sencillo. Pero cuando la mujer como la mula es terca, dicen en el pueblo, “y dice la mujer me caso y la mula no paso, pues la mujer se casa y la mula no pasa” ¿verdad? Pues eso me pasó con mi princesa. Toda la semana se la pasó ignorándome, casi ni me dirigía la palabra. Se mostraba fría y seria. Yo qué iba a hacer, pues nada. Con tenerla cerca me conformaba. Verla sonriendo a todos menos a mí. Ay timbiriche, con todos menos conmigo. A veces pienso, porque si lo hago ¿verdad?, que tienen mucha razón aquellos que preguntan: ¿Eres inteligente? Y uno contesta “sí” y luego luego te preguntan ¿estás enamorado? Y dices “si”, te dicen a pues entonces no eres tan inteligente, porque el amor apend…ice de tarugadas ¿no? Y pues sí, pa que es más que la verdad, el amor ataruga bien y bonito. Y ay de aquel que lo niegue porque de seguro “ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en propio” dice el dicho ¿verdad?