Mario El Prof

PEQUEÑAS HISTORIAS   030

Hablando de amores (30) reflexión.

Regresé al departamento como a las cuatro de la mañana. Miras sin saber qué hacer o por dónde empezar a levantar el tiradero que se había hecho. Me senté y quedé dormido en el codiciado sillón, con la tele prendida.

Los amigos me cubrieron con sarapes y cobijas. Me acomodaron y yo ni me enteré. Desperté con la oscuridad y creí que era de madrugada, pero ya eran pasadas las once de la noche. Mis amigos regresando de cenar con un itacate para mí, que había dormido todo el día. La cruda física era lo de menos, la moral me tenía con el ánimo en la lona. Comí más por impulso que por hambre. Todos en silencio, más por respeto a mi pesar, que por no tener nada qué decir.

¿Saben? A veces no quieres decir nada, quisieras que todos comprendieran cómo te sientes, que es necesario que te abracen sin que lo pidas, que sin palabras el sentimiento fuera común. Pero eso nunca sucede, y si alguien me hubiera abrazado de seguro me pondría a llorar y no quería hacerlo.

  • ¿Cómo estás compañero?- dijo Julio
  • Bien chamaco no te apures estoy bien-
  • Ya sabes camarada que aquí estamos contigo- dijo Ernesto
  • Si ya lo sé, y se los agradezco deveras-
  • Qué pinche borrachera agarraste ca*n- dijo Jaime
  • Es que cuando se traen ganas, pues a darle ¿qué no?-

Sin decir más, cada quien tomó su rumbo a descansar. Me quedé solo en el comedorcito terminando de cenar. Pensé mucho en lo que me había pasado. Volví a llorar cuando me quedé solo. Me salí a caminar, a pensar. ¿Qué quiere una mujer de un hombre? ¿Por qué las cosas siempre me salen tan mal? Decidí tratar de saber, por qué las cosas me salen tan mal, por qué me equivoco tanto.

El martes en el trabajo fue todo un acontecimiento. Yo, el que nunca faltaba a la chamba, el que era un ejemplo para todos, el empleado con mejor récord de asistencia me había ausentado sin avisar. Al llegar mis compañeros preocupados, me atosigaban con que: si estaba bien, que si me había enfermado o que si me pasado algo, que si en la familia todo bien, que si me sentía bien, cuando se dieron cuenta que estaba en perfectas condiciones entonces, me volví “el Sabritas” de la oficina, pues todos me agarraron de botana. Mientras mi periódico oficial July se me acercó con mucha ternura.

  • Hola manito-
  • Hola chamaca ¿qué hay?-
  • Eso quiero saber yo ¿Qué hay?-
  • Pues nada chamaca. No hay nada- dije suspirando
  • ¿Sabes por qué se fue Maritza?- dijo tierna
  • No ¿A poco se fue?- dije queriendo aparentar asombro
  • No te hagas no te hagas. Tú mejor que nadie sabe que se fue-
  • ¿Renunció?-
  • Si me invitas a comer te lo cuento-
  • Órale te veo a las dos-

Como se ve que cuando andas en las nubes, la tierra puede estar en el peor de los caos y tú, ni por enterado. July me contó, que toda la semana pasada Maritza anduvo muy rara con ella y con Rosalba. Fueron a comer y les preguntaba de mí, como queriendo saber si les había dicho algo o si sabían que yo anduviera de hipócrita con alguien o si me habían visto enojado alguna vez. Que se puso a llorar sin decirles el por qué. El viernes que las vio les encargó que me cuidaran mucho, porque ella ya no volvería. Mientras escuchaba, he de haber puesto una cara muy triste, porque sin mediar palabra, la mano de July me acarició el pelo y guardó silencio. Doña Licha se sentó con nosotros y tomó mi mano muy fuerte.

  •  ¿Qué pasó mijo, voló la paloma?-
  • Si Doña ¿usted cree?-
  • ¿Pues qué pasó?-
  • No sé- dije sin estar muy convencido de lo que mi boca decía
  • Pero no llores manito, no vale la pena- dijo mi July
  • No digas eso chamaca, ella vale muchas lágrimas- mi voz se iba a quebrar y callé por unos segundos- No se imaginan lo que pensé que pasaría entre nosotros. Yo quería que viviéramos juntos, pensaba en comprar una casita, por allá por el Estado de México. Ya hasta había hablado con unos de mis cuates que anda haciendo casas por allá- mis ojos me traicionaban y lloraba- ya nos veía amueblando y comprando cosas, discutiendo por pequeñeces…- ya no pude más y me levanté de la mesa- luego nos vemos-

Ya no quería saber nada. Me fui a caminar antes de regresar a la oficina, mi jefe me esperaba y sin mediar palabra me dió un abrazo cálido y me llevó hasta el patio de carga.

  •  Mira muchacho, la vida es un juego de ajedrez ¿sabes jugar ajedrez?-
  • Si, algo sé-
  • Pues la vida es así, un juego dónde a veces hay que sacrificar piezas para seguir jugando, para evitar perder. A veces es un peón o una torre o la misma reina, pero el juego no para. Nunca ganarás, a la vida nunca le darás jaque mate, lo más que podrás lograr como triunfo, es empatarle-
  • ¿Por qué me dice eso?-
  • Porque sé lo que pasó con tu niña-
  • ¿Cómo?-
  • Ella me dió su renuncia desde hace una semana y me hizo prometer que no te diría nada-
  • ¿Le dijo por qué se iba?-
  • Si sí me lo dijo-
  • No entiendo nada-
  • Pues yo menos, porque a las mujeres no se les entiende simplemente se les quiere, o se les deja ir. No hay fuerza más grande que el amor, pero no hay nada tan devastador como nosotros mismos.
  • Es que duele Don Jorge y duele mucho- mi llanto no pudo contenerse más
  • Lo sé muchacho, lo sé. Pero solo te puedo decir, que no hay nada ni nadie que uno mismo para sanarse las heridas. Piensa que ser feliz es una decisión tuya ¿con quién? Tú tendrás que decidirlo. Siempre hay personas a tu alrededor que se sentirán muy felices de que pongas los ojos en ellas, así como te sentiste cuando ella puso los ojos en ti. Recuerda que si no le das oportunidad a la vida. nunca sabrás si es lo correcto o no- me dio dos palmadas en la espalda y me dejo ahí en el patio de carga.

Mi dolor se fue mitigando con la compañía de mis amigas. Unas con sus palabras y consejos, otras con su placer y su deseo. Seis meses más y salí de aquella empresa. Conocí otras mujeres y siempre pregunté ¿Qué buscan las mujeres: seguridad, honestidad, lealtad, carisma, simpatía, cariño, placer o qué? Hasta que dejé de preguntar, me fui enterando que, en muchos casos, ni ellas lo saben. Bonito problema tratar de dar respuesta a ninguna pregunta, tratar de ser lo que no existe. Mientras con algunas era necesario ser culto e interesante, con otras tenía que ser el cínico simpático mentiroso. Nadie mejor que tus amigos y amigas para hacerte ver tus errores y aciertos, pero quizá nunca hemos pensado vivir con los amigos o amigas para siempre. Lo que nunca olvidaré es siempre hay alguien más a quien le importas, que estará a tu lado para estrechar tu mano y cubrir tu espalda. Tuve y tengo mis grandes amores y le soy leal a todos ellos, porque son diferentes y bellos, porque son míos aunque ellos no lo sepan. Hablando de amores siempre.              

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!
Mario El Prof
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.