POBRE CÍNICA CNTE
LA GRAN PÉRDIDA Y LA GRAN PERDIDA.
No cabe duda, todos los grandes movimientos tienen sus momentos de gloria y fracaso. Hay quienes aprovechan de manera muy particular, y muy personal, los logros y cambios provocados por dichos movimientos. Aunque eso represente ser más de lo mismo que criticaron, o regresen a tener los mismos vicios que tanto criticaron y nunca quisieron erradicar realmente.
Si algo entristece en general, y a los que participamos en algún momento, es la pérdida de la gran oportunidad de demostrar, que los cambios son posibles en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), que con la llegada de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) como frente opositor, la transparencia no es una utopía; que el nepotismo y amiguismo podían erradicarse del sindicato; que el abuso de poder y la opacidad se terminarían; que podríamos ser partícipes de los cambios en planes de estudio y programas educativos; que la sociedad en general tendría la oportunidad de estar presente y criticar para resarcir las grandes fallas del sistema. Pero su momento pasó sin pena ni gloria. Hoy la CNTE es vista como la que actuó en su momento: un movimiento opositor que perdió el rumbo y se enemistó con la sociedad (a la que se debía) congraciándose con el gobierno en turno (tal y como lo hizo el SNTE durante muchos años) hoy carece de una ideología de transformación con visión al futuro, sin fundamentos de trabajo para mejorar las condiciones de sus agremiados y es incapaz de lograr, que sus mesas de negociación con el gobierno sean públicas.
Del SNTE siempre se ha sabido que se vende al mejor postor, ya fuese con Jongitud o Elba Esther siempre fueron miserables soldados del sistema, en tanto la CNTE y sus líderes se erigían como salvadores y luchadores contra la opresión de los gobiernos. Pero el tiempo no perdona, ni los errores ni las traiciones, y siempre cobra (y caro) las vanas promesas.
Si la CNTE se dice diferente, debe probar que en realidad lo es, debe ser transparente en todos sus actos. Debe hacer públicos los dineros que recibe y también cómo los ejerce; debe rendir cuentas a sus comunidades, no solo a los maestros; debe mostrar que sus peticiones no son fantocherías u ocurrencias sugeridas por las cuentas del gran capitán. Que sus peticiones son en base a realidades de cada una de sus secciones (que bien pudieran ser de todo el país) y no de unos cuantos.
Pero cómo se le puede pedir a un grupo dirigente que cambie las formas aprendidas, si son las que conoce, además, las ha probado y se deleita con ellas. Aprende a abusar de su credibilidad y palabrería para no ser ni cuestionado ni exigido, acalla criticas usando los mismos métodos de sus detractores de antaño, aquellos a los que tanto criticó.
Si la CNTE no se hubiera descarrilado, ni excedido en su “ego salvador” y procurara que la dignidad de los maestros se restaurase, hoy podría empezar por ser pública y transparente, ganándose la credibilidad perdida. Hacer públicas las listas de los maestros que la integran, haciendo públicos los salarios tanto de docentes frente grupo, como de comisionados sindicales y dirigentes, declarando claramente el uso de los recursos que se le asignan, en medios de comunicación y tener un medio propio de comunicación para la comunidad. Las quejas contra su actuación bien podrían ser atendidas y ventiladas en los medios de manera pública, así el magisterio y la sociedad tendrían forma de saber, si así lo quieren, de qué forma son atendidas sus quejas o inconformidades. Esto es sí la CNTE lo quiere ¿verdad? porque de otra forma seguirá viéndose como hasta ahora: grupúsculo de choque que busca desestabilizar un sistema, que, aunque no sirva y sólo abuse, sólo beneficia a los que están en turno.
Hasta aquí por hoy un abrazo y hasta siempre seguimos en la lucha. ¡¡¡OBLIGUEMOS A LOS DIPUTADOS Y SENADORES QUE APRUEBEN EL REFERÉNDUM Y EL PLEBISCITO COMO FORMA DE APROBACIÓN DE REFORMAS Y LEYES QUE TANTO NECESITAMOS!!!
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