APRENDER ¿PARA QUÉ?
Cuando la impunidad nos hace convenientes al sistema
Hubo, ciertamente hubo, momentos en que la Secretaría de Educación Pública (SEP) estuvo dirigida por funcionarios que poco sabían del trabajo docente, pero cuando menos se rodearon de personas calificadas, para intentar que nuestra educación fuera mejorando, y tratara de alcanzar los niveles que la modernidad exige.
Propusieron, aplicaron e intentaron implementar planes y programas educativos de otras naciones (Francia, sobre todo, Estados Unidos y Argentina) para que los docentes, cumplieran con el objetivo de mejorar la calidad de la enseñanza. No fueron suficientes los esfuerzos ni las imposiciones, porque siempre les faltó, tiempo por un lado y consenso con los maestros por el otro. Y si a eso le sumamos, la contestataria labor de un sindicato vendido al mejor postor o sumiso al gobernante en turno, pues hoy vemos ese resultado: FRACASO TOTAL DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA.
Sé que llamarle fracaso es muy fuerte, pero las pruebas están latentes en nuestro desarrollo. Simplemente habrá que ver, el tipo de participación que tienen los nuevos profesionales, egresados desde los años noventa en adelante, en las diferentes áreas de crecimiento del país. Ingenieros, abogados, médicos, maestros, sociólogos, psiquiatras, administradores, contadores y tantos profesionales, que solo son “supervisores” y aplicadores de nuevos descubrimientos, métodos y prácticas logradas en otros países, dónde sí hay procesos educativos y de investigación de vanguardia.
Por más explicaciones que escucho, con relación a las fallas en los nuevos proyectos, no hay ninguna explicación del por qué en otros países, dónde se han hecho el mismo tipo de construcciones o se han llevado a cabo proyectos similares, su tiempo de vida útil es mayor y su gasto de mantenimiento es menor. Tanto en las plantas industriales, como en proyectos carreteros y desarrollos de construcción y diversas vías de comunicación. Se argumenta que nada sale como se planea, claro, aquí en este México nuestro, porque en otros países la cosa es bien diferente. ¿Será acaso que la educación y la formación de profesionales tenga algo qué ver en ésto?
Porque de unas décadas para acá, nuestros profesionistas no han sido capaces de lograr que mejoren: ni la calidad de vida, ni económica ni social ni emocionalmente en el país. Y al paso de los años, es cada vez más cotidiano escuchar los pretextos comunes y algunos recién inventados. Pero lo más grave es que: las fallas, incumplimientos, abusos y retrasos no tienen consecuencias, y su impunidad ha permitido, no solo la existencia de “empresas” que actúan cínicamente , sino su crecimiento en las diferentes áreas. Siendo el mismo gobierno (quién debiera sancionar sus fechorías) el que, sin explicación alguna, condona sanciones y permite los abusos.
Las instituciones encargadas de vigilar el cumplimento de contratos, dan la impresión, o de haberse burocratizado por no saber qué hacer o de haberse vendido para no hacer nada. La sociedad padece los abusos y los pésimos resultados de: las obras, proyectos, planes, abusos, servicios y fraudes por parte de: “empresas”, “profesionales”, “técnicos” y oficiales, qué cobrando por un servicio, lo hacen tardado y mal. Y no hay forma de obligarlos a realizar un buen trabajo o servicio, porque no hay leyes que protejan al ciudadano. Las instituciones han argumentado: primero, que no hay leyes que les faculten sancionar de manera directa y segundo que no cuentan con el personal calificado y suficiente para poder atender todas las quejas que se presentan. Esto y su burocracia o cooptación, nos deja ver el por qué, nuestros “profesionales” actúan en la misma sintonía. No hay sanción, no hay responsabilidad.
Nadie dice que sea fácil recobrar la credibilidad y la confianza en las autoridades y en quienes la representan, porque si entre ellos no hay ÉTICA NI COMPROMISO, Y SÓLO EXISTE CONTUBERNIO PARA SEGUIR VIVIENDO DEL PRESUPUESTO O DE LA CORRUPCIÓN, SERÁ IMPOSIBLE SIQUIERA CONSIDERARLO. Y MUCHO TIENE QUE VER LA EDUCACIÓN Y SUS INSTITUCIONES SUPERIORES, AL NO GARANTIZAR QUE SUS EGRESADOS SEAN CIUDADANOS RESPONSABLES Y CONOCEDORES DEL ÁREA DE LA QUE EGRESAN. NO SOLO ES LA IMPUNIDAD, LA QUE PROVOCA TENER PROYECTOS, DESARROLLOS Y CONSTRUCCIONES DE PÉSIMA CALIDAD Y ENTREGAS EN TIEMPOS INADECUADOS, ES TAMBIEN LA FALTA DE EMPATIA SOCIAL DE LAS INSTITUCIONES SUPERIORES AL ENTREGAR CERTIFICACIONES SIN EL EXAMEN ÉTICO NECESARIO DE SUS EGRESADOS.
Hasta aquí por hoy un abrazo y hasta siempre seguimos en la lucha. ¡¡¡OBLIGUEMOS A LOS DIPUTADOS Y SENADORES QUE APRUEBEN EL REFERÉNDUM Y EL PLEBISCITO COMO FORMA DE APROBACIÓN DE REFORMAS Y LEYES QUE TANTO NECESITAMOS!!!
mml.08.2026
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