Hablando de amores (28) cuando está tan lejos
Una semana lejos de mi princesa. Una semana de tormento. La extraño de una manera natural, como cuando a esos frijolitos les falta su epazote, como cuando a ese arrocito le faltan sus chicharitos, como cuando te hablan y pareces no oír, porque estás tan lejos, que apenas puedes entender que te hablan a ti.
Tomé la rutina de llamarle a las 8:15 todos los días. Como no había celular en ese entonces, pues usaba un teléfono público, desde cualquier esquina había manera de comunicarse. Escuchar su voz era suficiente para tener un día agradable. Yo en Tlalnepantla y ella en Iztacalco, o sea toda una ciudad de distancia. Yo durmiendo en Lindavista y ella por Nativitas, lejos lejos ¿verdad?
¿Y qué hacer? Pues en mi caso a escribir, dizque a hacer unos acrósticos para ella.
Muero de ganas por verte
Apenas inicia el día y despierto
Robando tu imagen al viento
Imagino tus manos sobre mi pelo
Tomó delicadamente el calor de tu cuerpo
Zafando del ambiente tu recuerdo
Anidándolo en mi pensamiento.
Escribir cosas cómo esas a cada extrañamiento. Así se fue la semana. Entre llamadas y escritos.
- ¿Hola?- decía al otro lado del teléfono
- Hola princesa ¿cómo estás?- con esa voz que quiere ser cálida
- Hola tú ¿qué no estás trabajando?
- Pues sí, estoy en mi chamba, pero eso no impide que me tome unos minutos para hablarte-
- Ay si tú, eso les dirás a todas ¿no?-
- Pero si tú eres la única-
- La única mensa que te lo cree- y ríe la condenada
- Ya ves cómo eres, yo que quiero hablar contigo y tú nomás te burlas-
- Uy si pobrecito de ti ¿no?-
- Bueno bueno ¿cómo estás?-
- Yo muy bien ¿y tú?-
- No pues yo muy mal-
- ¿por qué?-
- Porque te extraño mucho-
- ¿Y eso?-
- Pues no sé, nomás sé que te extraño-
- Pues has lo que yo-
- ¿Ah sí, qué?-
- Pues ponte a trabajar y así el tiempo se pasa rápido que ni tiempo da para extrañar nada-
- Ah ¿o sea que tú no me extrañas?-
- Pues la verdad… un poco, nomás cuando no tengo nada que hacer-
- O sea que nunca ¿verdad?-
- ¿Qué comes que adivinas eh?- y suelta la carcajada, linda que se oye
- Eres de verdad… de verdad bien mala conmigo y bien sabes que te quiero-
- Ya mi chiquito- con burlona voz- no se enoje, y que le parece que nos vemos este viernes y vamos a donde quieras- me lleva la tristeza ya me dobló, como siempre.
- Claro que sí. Paso por ti como a las siete ¿me esperas?-
- Eres bien tonto- y se vuelve a reír de mi
- ¿Por?-
- Si te digo que nos vemos, pues por lógica te voy a esperar ¿o qué quieres que me vaya sola? No verdad, te tengo que esperar-
- No pues si ¿verdad? Mira que tarugo- y ya me alegró el día caray
- Bueno te dejo porque ya tengo que trabajar-
- Adiós chamaca un beso-
- Yo también- y colgó
Qué intrascendentes somos cuando estamos atarugados, por eso que llaman “enamoramiento”, cualquier cosa es buena y no hay defectos ni reclamos, solo esperanza de seguir juntos. De creer que así va a ser toda la vida, sin saber que la realidad tiene sus propios caminos.